
"Al final de su vida, mi padre descolgaba el viejo teléfono del pasillo y mantenía largas conversaciones con su hermano Juan, con sus padres y con los antepasados fallecidos. Con los vivos se comunicaba a través del nuevo aparato que estaba instalado en el recibidor".
"Una tarde, mi padre me llamó desde su cuarto para decirme: " Cuando yo me haya ido al otro mundo y tengas algún problema, avísame desde el teléfono del pasillo". Y volvió a dormirse con la tranquilidad de haberse quitado un gran peso de encima".
Pag 109- 110 de "El anorak de Picasso."
4 comentarios:
Uff! Qué tristeza. Las despedidas duelen, éstas más. No conocía a Garriga Vela, pero me gusta lo que has puesto.
Saludos
serán caras las llamadas?
Martina
Tiene una novela impresionante Muntaner 38 , "el anorak de Picasso " son diferentes historias.
No todo tan triste.
“Delante de quien adoras es un placer estar triste”.
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